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Orgiásticas
Son
ejecutadas por pueblos muy primitivos, por lo general
alrededor de una fuego o estatua central. Su característica
es el ritmo irregular pero constante que puede ser
marcado por los bailarines golpeando el suelo con
los talones, con las palmas o contra los muslos, o
también siguiendo el ritmo de los tambores.
Es una danza comunitaria con mucha energía,
sin una forma prefijada pero en la que predomina el
elemento emocional e impulsivo. Se sabe cuando
empieza pero no tiene un tiempo exacto de terminación
ya que depende de cada integrante de la misma y de
su emocionalidad. El problema imitativo se debe a
que los niños, al presenciar estas danzas,
incorporan instintivamente los movimientos aunque
no intervengan directamente en ellas.
- Mágicas
Estas
corresponden a pueblos muy primitivos pero su movitación
es bien diferente dado que es la primera aproximación
que encontramos a una comunicación religiosa.
Este hombre que ya se ha organizado en comunidades,
descubre que hay fuerzas que lo dominan, y su primer
instinto religioso es pues animista, es decir que
carga de sentido religioso a las fuerzas de la naturaleza.
Así aprovecha el momento de la siembra para
pedir a los dioses que la Naturaleza les brinde buen
clima para su crecimiento, o imitan la situación
de cacería cuando van a cazar. Las danzas mágicas
son ejecutadas a veces por miembros de la tribu, otras
por el mago con acompañantes, es rítmica
pero es de particular importancia el uso de la forma.
Son pues danzas de carácter representativo
realista, cuya finalidad es que las fuerzas de la
Naturaleza imiten lo que el hombre desea obtener.
Es lo que se llama magia simpática.
Movimientos de elevación corresponderán
al crecimiento de las plantas, un ataque será
una cacería, etc. Entonces esta imitación
se convierte en mímica, el arte de hablar por
gestos.
- Rituales
Estas
danzas encuentran a nuestro hombre en un grado de
cultura más evolucionado. Para que exista una
danza ritual es necesario un grado de civilización
con su correspondiente comprensión de los fenómenos
naturales, ya se ha superado la creencia de que por
pura imitación la Naturaleza va a responder,
y se conoce cierta explicación científica,
o un concepto muy superior de divinidad. Así
surge una clase sacerdotal más organizada
que se encargará de generar un ritual por medio
del cuál se comunicará con sus dioses,
y será una forma más secreta, conocida
por los iniciados y no por todo el pueblo. Los gestos
representativos que caracterizaban a las danzas mágicas
van transformándose en simbólicos, cuyos
orígenes se remontan en la mayoría de
los casos a una tradición conocida por los
sacerdotes. Se ejecutan ante los templos o patios
interiores, y cuando necesitan efectuar cierto tipo
de ritual de germinación o fertilidad van a
los campos pero siempre iniciando la ceremonia en
el templo. La característica de estas danzas
será pues la importancia dada a la elección
de las formas, con un ritmo poco variado mientras
que el uso del espacio dependerá no de la danza
misma sino de la estructura del lugar donde se realiza.
Tenemos ejemplos de danzas rituales en nuestros días
en las danzas que se practican en Oriente,
en India, Japón, etc.
Un ejemplo de ellas es la Danza Mudra en la
India, en la cuál los bailarines ejecutan
su danza mediante gestos. Mudra, que es gesto
en sánscrito, es una forma de danza en la que
cada uno de estos gestos tiene hasta 20 diferentes
significados, incomprensibles para nosotros, pero
de gran belleza visual.
- Folklóricas
Son
las danzas características de cada
pueblo, una etapa más en la evolución
de este hombre, que no precisando forzosamente bailar
de manera religiosa, dio rienda suelta a su primitiva
emocionalidad y sentimiento, ya más ordenado
por el grado de civilización al que pertenece,
y se dio el gusto del puro baile en algunos
casos, y como forma de contar sus historias en
otros. Estas danzas conservan una estructura invariable
a lo largo de muchas generaciones. Los pueblos que
las ejecutan viven por lo general en comunidades rurales,
la característica de la vida de relación
suele ser la distancia que separa a los hombres durante
su trabajo diario y la existencia de festividades
tradicionales que los reúne alrededor de la
plaza del pueblo. La danza y la festividad sirve como
medio de relación entre los pobladores. Las
danzas folklóricas de los países tienen
en su estructura espacial grandes semejanzas que podrían
hacernos pensar en un origen común o quizás
también en el fenómeno de selección
de elementos que caracteriza a las danzas no teatrales.
Se repiten dibujos de rueda, parejas sueltas o enlazadas
por una sola mano, las contradanzas, los molinetes,
etc. En estas danzas predomina el ritmo que es característico
de cada una de ellas y da su carácter al paso,
y también la utilización del espacio
ya que están obligados a una repetición
respetando orden y distribución de las diferentes
figuras. A veces encontramos algunas danzas de tipo
representativo o argumental en donde la forma y el
grado de energía vienen a reforzar la individualización
de algún personaje.
Es importante destacar que la característica
de estas danzas es su transmisión oral,
así como en todo el folklore, diferenciándose
de toda manifestación que se de actualmente
tipo folklórica y que es una proyección
del mismo.
Considerados
los tipos de danza de la Antigüedad, veremos
de qué manera cubrieron nuestro lugar de origen,
es decir, la cuenca Mediterránea, dando
algunos ejemplos a través del tiempo. El hombre
primitivo danzó en un espacio libre central,
alrededor de un totem o divinidad protectora,
y cuando esto faltaba, lo hacía alrededor del
fuego. Las danzas de iniciación o pubertad,
femeninas o masculinas tienen lugar alrededor del fuego,
y otras en grandes chozas especiales cuando la ceremonia
es secreta. Cuando la danza es en honor a un espíritu
protector que por su carácter está unido
a determinado lugar natural es al aire libre. Los bailarines
forman una procesión desde su pueblo,
guiados por el sacerdote hacia los campos sembrados,
donde se hace la invocación.
En
la Antigua Grecia, cuna de las representaciones
teatrales contemporáneas, la danza tuvo especial
importancia. Al principio danzaron en los bosques en
honor a Dionisos, dios del vino, en ceremonias
secretas. Luego estos ritos orgiásticos se hicieron
públicos y pasaron a conformar lo que será
el teatro.
Los
griegos dieron mucha importancia a la danza, tanto
que dejaron innumerables ejemplos de ellas en sus vasos
y frisos. Bailaron en honor a los dioses, y bailaron
para enseñar el arte de la guerra, y un
ejemplo de ello es la Pirrica, danza con la cual
instruían a los niños desde los cinco
años. Dentro de la representación teatral
propiamente dicha había danza grupal, llamada
corea y danza individual, u orquéstica.
Los griegos, amantes de lo bello y de lo bueno, tanto
en el sentido filosófico como biológico
concedieron a la armonía de movimientos y al
ritmo corporal una importancia decisiva no solo por
la misma que los llevó a admirar la belleza plástica,
sino también por la influencia que el desarrollo
armónico del cuerpo puede causar en la salud
del espíritu. A tal punto era importante este
concepto que al inculto lo llamaron achorutos.
Roma
no fue ajena a estas manifestaciones, y allí
se bailó como orgía y manifestación
de emociones y sentimientos tanto individual
como grupal, y en cuanto profesión. Bailaban
los esclavos, grupo que se destacó en
este caso por su gran cultura ya que llegaron a representar
la historia completa de Afrodita y Ares
solo con danzas y mímica. Roma tuvo fiestas
muy importantes en las cuáles se bailó
para hacer honor a sus dioses, para celebrar
los momentos más importantes de su historia,
y para recibir las estaciones. Así tuvieron
sus Juegos Florales en honor a la diosa Flora,
la Cloris griega diosa de las flores, divinidad
virginal que fue honrada con danzas sencillas cuya intención
era la expresión de alegría por la llegada
de la Primavera. Esta festividad se vio confundida
por el hecho de que una mujer pública llamada
Flora, dejó su herencia al pueblo romano,
y éste en su desenfreno, mezcló a las
dos mujeres en una sola celebración. De todas
maneras la Iglesia posteriormente capitalizó
esta situación y para limpiar toda intención
libertina reconvirtió esta fiesta en honor a
la Virgen.
La
llegada del Milenio trae cambios significativos para
los pueblos, que se trasuntan en una nueva visión
del mundo, de la moral y por ende de las manifestaciones
artísticas. El advenimiento del Cristianismo
es motor de cambios sustanciales. Triunfante
en Oriente y Occidente, la nueva religión
reconoce tres vertientes fundamentales, que son el misticismo
hebreo, la filosofía griega y la organización
romana, y hereda de estos últimos no solo
la administración sino todas sus expresiones
populares. No olvidemos que esta religión, que
había nacido perseguida y sectaria, sienta su
base en Roma, y es allí donde recibe mayor
influencia. Tanto romanos como bárbaros se convierten
a la nueva religión e incorporan también
sus otras costumbres. Así las danzas que al principio
recibió también fueron motivo de agregados
paganos, y la Iglesia entonces elimina y trata de utilizarlas
lo menos posible, ya que no coinciden con toda una corriente
de pensamiento que pondera el espíritu sobre
la materia, máxime cuando la danza da tanta importancia
al cuerpo, que es fuente de todo elemento pecaminoso
y por consiguiente se opone a Dios.
En
esta transición de las costumbres paganas a las
cristianas, las danzas cambiaron de nombre o lo adaptaron
a una significación distinta de tipo religioso,
como ocurrió con el carrus navalis
que antiguamente llevaba al bailarín director
de las danzas dionisíacas y fue adoptado y transformado
en el carnaval, así como las danzas arias
del fuego, incorporadas a las danzas del día
de San Juan, que coincidían con la antigua
fiesta del Solsticio de verano.
Durante
la Edad Media fueron muy importantes sin embargo
algunas formas danzadas como las danzas de primavera
o de Mayo, las danzas de la Muerte
y todo el movimiento de Juglares. Analizaremos
una de ellas, las Danzas de la Muerte, que responden
a hechos históricos muy importantes para la época,
ya que se deben a una situación que conmovió
profundamente el pensamiento de la Edad Media.
La epidemia de peste que asoló a Europa
durante este período sumado a una profecía
que vaticinaba el fin del mundo para los años
l000 hicieron que se desatara una especie de psicosis
popular. La peste hacía que muriera mucha
gente, los cementerios ya no tenían cabida para
los muertos, y las gentes querían aprovechar
al máximo cada momento. Surgen entonces las Danzas
de la Muerte o Macabras, resabio de las danzas
fúnebres de los antiguos. La Iglesia había
prohibido estas manifestaciones, pero resurgieron naturalmente.
Se cree que la primera pintura sobre danzas Macabras
data de l383 en Westfalia. Incluso
su nombre podría tener diferentes vertientes.
Algunos lo asocian al recuerdo del martirio de los hermanos
Macabeos, decoración que encontramos en
la Capilla de la Catedral de Amiens. Otros creen
que se debieron a un personaje llamado Macaber
que apareció en París alrededor
de 1424 y que situándose en una torre
cerca de un cementerio propició un ritual en
el cuál se bailaba hasta que un integrante moría
y era resucitado por las danzas de los otros bailarines.
Este personaje que posiblemente habría venido
del Este, era de contextura esquelética y dejó
en los pocos meses que vivió allí un ritual
que ha tenido influencias en nuestro siglo.
Todas
estas danzas han sido fundamentalmente herederas de
una tradición mímica y simbólica,
si bien tienen su origen en el puro bailar del hombre
primitivo.
En
contraposición a ellas encontramos las Danzas
Teatrales Modernas. Aquí el hombre ya no
baila para pedir, manifestar un deseo, o hacer honor
a un dios, no necesita más motivo que el deseo
de mostrar su danza, su espectáculo o contar
una historia determinada. Ya está instalada
la idea de un teatro como edificio independiente de
la iglesia o de la plaza del pueblo, y nacen los bailarines
profesionalmente hablando.
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