El
hombre se ha expresado a través de las artes
desde su aparición en la Tierra, y de esta manera
ha manifestado alegrías, tristezas, deseos, emociones,
pedidos y agradecimientos. Así nos llegan desde
tiempos inmemoriales sus artes, y de su mano, sus costumbres,
su vida toda, y hasta parte de su historia. La danza
no es ajena a este fenómeno, y es posiblemente
de las primeras artes a través de la cuál
se comunica, y es importante destacar que tal vez sea
la más simbólica de las artes ya que,
al prescindir básicamente de la palabra, se acentúa
la necesidad de una buena transmisión gestual.
La
danza pues, es movimiento. Y un movimiento muy especial
ya que requiere de cinco elementos fundamentales, sin
los cuales ella no existiría. Ellos son:
De
esta manera llegamos entonces a poder definir la danza
como el desplazamiento efectuado en el espacio por una
o todas las partes del cuerpo del bailarín, diseñando
una forma, impulsado por una energía propia,
con un ritmo determinado, durante un tiempo de mayor
o menor duración.
El
uso predominante de uno u otro de los elementos del
movimiento no es siempre parejo. En algunas danzas predomina
el ritmo, en otras el uso del espacio, etc. También
es importante destacar que de acuerdo al carácter
de ella se acentuará el uso de uno u otro elemento.
Cuando
la danza no se manifiesta como el puro bailar, o como
el equilibrio estético que es el ballet clásico,
sino que se imprime una intención determinada
se complementa con el que llamaremos Adicionales No
Danzantes. Estos son cuatro: Mímica, Gesto
simbólico, Canto y Palabra.
Veremos
en principio una reseña de los tipos de danza
que aparecen a lo largo de la historia como producto
de las diferentes culturas. Así la primera gran
clasificación que podemos hacer es la de danzas
antiguas, por una parte, y danzas teatrales modernas
por otra. Veremos danzas que aún en nuestra época
perduran ya que forman parte de culturas primitivas
o intermedias, pueblos que no han seguido el ritmo de
la humanidad contemporánea en su evolución
hasta nuestros días, y que nos brindan la posibilidad
de comprobar en forma directa cómo era el arte
de la gran mayoría de la humanidad en épocas
anteriores. En estos casos se destaca el predominio
de uno u otro de los elementos del movimiento que obedece
a razones naturales, ya sea de alegría o tristeza.
Lo que llamamos danza teatral moderna sufre un proceso
inverso, ya que el coreógrafo se propone crear
una danza de determinado carácter y usará
el elemento para ese fin.